Desde luego. Tanto en una, de manera física, en La ventana indiscreta, como en la otra, Vertigo, de manera emocional/psicológica, se nos muestra a un James Stewart limitado en sus movimientos y casi a merced del prójimo (en el caso de Vertigo, la amiga enamorada de él, Geddes).




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) se comprende. En su versión Madeleine la triple tarea dirección, libreto (ayuda que en ese museo nunca haya nadie pero no te preguntas eso cuando Hitchcock te tiene agarrado por los huev...mirando la peli) y actriz logra ese personaje casi etéreo, misterioso, expresamente frío (casi en la órbita Bergman de Spellbound, con fuerte cáscara física en lo imperturbable -en apariencia-, normal también, una sueca, y una hija de checos).







