Bueno, no suelo hacer leña del árbol caído. Digamos que me ha decepcionado. Se supone que el clímax del desenlace debería ser apoteósico y, para mí, es lo peor. Del suspense incicial, la intriga, me conducen una vez más a un festival de dibujos animados. Que uno se canse de ver al fantasma y que el fantasma sea un amigo tuyo tiene bemoles si no te llega. Qué más habría querido yo, porque de la entrega y profesionalidad de Javier no tengo la menor duda. Una pena y otra más para archivar sin pena ni gloria.