Cita Iniciado por Charlie
Cita Iniciado por wedge_san
A mi me han entrado dos veces en el metro... pero fueron experiencias muy bizarras.

Las chicas también puedes ser raras.
Cuente usté, no nos deje en ascuas
Es que estaba esperando a que me lo pidieseis. Es lo que tenemos las divas, que nos gusta hacernos de rogar.

Primera entrada, la maruja viciosa.
La primera me pasó con 17 añitos, y no la ví venir. Una señora que no cumplía los 40 me empezó a dar palique, dejando patente la envidia que le daba mi melena (hasta aquí, nada anormal. Era la misma conversación que me daban las marujas de mi escalera cuando me las cruzaba en el ascensor)

Después ya dirigió la conversación hacia los "complementos". Que le parecía una tontería que hubiese prejuicios sobre el uso de los pendientes entre el género masculino (y yo le daba la razón), y que además, ella encontraba muy sexis a los hombres con pendientes (WARNING - WARNING)

Cuando llegamos a su parada, me hace saber que ella vive muy cerca, y que si la acompaño y me porto bien, me da cinco mil pesetas. Creo que supo interpretar mi mirada de horror como una negativa, porque no pude ni articular palabra. Se bajó, y para mi tranquilidad mental, nunca mas volví a verla.

Segunda entrada, las niñas buho.
Recorriendo el camino desde la facultad a mi casa, creo recordar que debía tener 20 o 21 años. Iba sentado leyendo, y de vez en cuando levantaba la mirada del libro para ver en que estación estaba. En una de esas veces, me doy cuenta de que hay dos niñas de pié, junto a una de las salidas del vagón echándome miradas.

Según va pasando el tiempo, y con el las estaciones, las miradas van siendo mas descaradas, acompañadas de caídas de ojitos, risitas y coqueteos. El viejo que tengo sentado al lado me mira con cara de "Si tuviera yo tu edad". Las mozas pasan a modo lechuza y me miran fijamente con los ojos como platos. Me encuentro enormemente incómodo.

Se aproxima mi parada. Me pongo de pié y me dirijo a la salida. Ellas se colocan justo delante de mi y me bloquean el camino. Yo miro al techo haciendo como que no me entero de nada. Carraspean. Sudo.

Llegamos a la estación. Se abren las puertas. Musito un "con permiso..." y franqueo las puertas. Me alejo del vagón sin mirar atrás. Lo último que escucho es un "PERO... ¡SERÁ CHULO!"

Tercera entrada, mas fé que el alcoyano, bonus track (me acabo de acordar mientras escribía las otras)
En el intercambiador de Moncloa. Aún no estoy seguro de que sucediese de verdad, de tan bizarra como fué.

Estoy esperando a mi novia, y se retrasa. Estoy solo, completamente solo. Miro el reloj, y cuando levanto la vista, una gotica surgida de la nada y a apenas dos centímetros de mi nariz me pide un pitillo.

"Lo siento, no tengo tabaco, no fumo..."
"Venga, que seguro que algo tienes..." Mientras me rasca con un dedo la barbilla
"No, no de verdad, que no tengo nada... (por favor, Pati, aparece)"
"Tu te lo pierdes"

Toda esta conversación se produjo a tal cercanía, que tuve que hacer esfuerzos para no pronunciar muchas "u's", pues con cada una de ellas, corría peligro de producir contacto labial.

Todo esto, por cierto, en pleno 14 de Febrero, y portando yo un hermoso ramillete de rosas en la mano.

Ala, que pase el siguiente.