Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba...
Bueno, no exactamente, pero recuerdo la primera vez que la vi, siendo un nano, en la mítica clave de Balbín, me dejó aterrado... y es que para los que cumplimos los 20 en los 80, la posibilidad de desaparecer en una guerra nuclear no era...