Acabada de ver, me ha gustado esta nueva versión de Mi querida señorita.
Creo que tiene poco que ver con la versión original. Tengo que volver ver la versión de Armiñán, pero allí yo entendí que Adela es físicamente un hombre, educado como mujer, que termina asumiendo ese rol masculino, cuando aquí estamos ante
un caso de intersexualidad, tratada quirúrgicamente.
Por tanto, creo que Alana S. Portero tomando la base, acredita en todo momento, del guión original de Armiñán y Borau, reelabora mucho la historia. Por el camino creo que deja algunas frases de guión para enmarcar.
Por lo demás, alabar al reparto, con una Elisabeth Martínez para mí totalmente creíble en el desarrollo de su personaje, muy bien acompañada por el resto del reparto. Además, hay por ahí dos cameos muy bonitos, uno fugaz, fotográfico, y el otro durante los créditos finales.
Saludos