¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.Criterion recordó ayer que el 29, san Michele, sería el cumpleaños del ferrarés.
La notte me fascinó mucho más con 18 años que ahora con 41.
Cierto, gracias por recordarlo. Hubiera cumplido 107 años.
Respecto a La notte, la vi por primera vez en 1995, en un ciclo de la Filmoteca. Entonces tenía 35 años. Ahora, y después de varios visionados, con 60 a las espaldas, me fascina mucho más que entonces. Y es que cada uno envejece de manera diferente.![]()
La notte la saqué del blockbuster, que nunca se lució por su sección de clásicos, o de la biblioteca; ahora dudo. Se editó en vhs doblado y me dejó enamorado. La aventura estuvo como número dos en mi lista de películas más buscadas, tras Jules et Jim, unos 15 años, hasta que la importé de EEUU en el 2007 o 2008. Era imposible de verla en España. Recuerdo que Blow up se pasó en la 2, en v.o por el 94 ó 95 la vi en tv enana y también me dejó k.o.
Cuando revisé la notte por segunda vez, y por fin en italiano, me gustó más que aquella primera vez, pero esta tercera, sería en abril, me desilusionó. Jeanne Moreau es la mujer que mejor ha paseado por una ciudad en toda la historia del cine.
Paris o Milan, Ascensor para un cadalso. Bien lo sabe Almodóvar que la cita expresamente en Los abrazos rotos (otro de mis flipes) o la homenajea con Carmen Maura en Mujeres... donde sale a lo calle porque si no, se vuelve loca. Momento pirulí.
Ese paseo milanés de Moreau me ha acompañado siempre en mi vida. Incluso es algo eyres wide shutesco si pensamos que ella, como Marcello, rechaza los ofrecimientos que tienen.
Criterion puso dos bonitas fotos ayer. ¿Se copian asi los enlaces? Veamos.
https://twitter.com/CriterionDaily/s...76445245845504
https://twitter.com/Criterion/status...72224945922052
El eclipse (L’eclisse, 1962)
Como si la pareja que formaban Giovanni y Lidia en La notte, después del revolcón arenoso, hubieran vuelto a casa y se hubieran dado cuenta que continuaban estando igual de vacíos que antes, L’eclisse se abre con un larga secuencia en que una pareja, Riccardo (Paco Rabal, convenientemente doblado) y Vittoria (Monica Vitti), se observan casi sin hablar en un ambiente asfixiante, decorado con diversas obras de arte contemporáneo, y con el enervante ruido de fondo de un ventilador.
Es alrededor de un cuarto de hora en que no pasa casi nada y, a la vez, todo pasa: la ruptura irreversible. Poco sabremos de Riccardo, que desaparecerá pronto del film, aunque al parecer ha mantenido una larga relación amorosa con Vittoria, más joven que él. La manera de encuadrar a los personajes, como si ellos mismos fueran uno de los cuadros que cuelgan de las paredes, no deja dudas respecto a su incapacidad de comunicarse.
Este extraño inicio es ya una muestra de lo que nos depara el film que cierra esa trilogía apócrifa de la incomunicación. Un film que más que L’avventura o La notte nos lleva al terreno de la abstracción, de la negación de lo narrativo, dando lo que parece una vuelta de tuerca más a la visión de Antonioni sobre un cierto vacío existencial. Y lo hace con una estructura poco convencional, como por bloques, con personajes que desaparecen pronto (caso de Riccardo) o que tardan en aparecer (como Piero), sin contar el final, del que ya hablaré más tarde. A destacar que el guion lo firma una vez más con Tonino Guerra.
En el que parece el día siguiente a la ruptura con Riccardo, Vittoria asiste a una sesión de la Bolsa de Roma, a donde acude cotidianamente su madre, una pequeña inversora que parece buscar allí la emoción, el sentido, a su existencia, mostrándose como una jugadora patológica y supersticiosa (llega a echar sal al suelo para invocar la buena suerte). Ese espacio de la Bolsa contrasta, con su griterío, las prisas, las emociones desbocadas de ganadores y perdedores, con la relación que se establecerá entre Vittoria y un joven agente de bolsa, Piero (un bello Alain Delon, que supongo que está doblado, como en el caso de la Moreau en La notte, aunque se comenta en imdb que ambos hablan fluidamente en italiano). Pero esa relación tardará en plasmarse en pantalla: el primer intento de besarla no llega hasta el minuto 72.
Antes, asistiremos a la reunión de Vittoria con unas amigas, una de las cuales ha estado en Kenia, lo que da pie a que Vittoria se disfrace y protagonice una especie de danza tribal,
como tribal parecerá la posterior larguísima secuencia en la Bolsa (aproximadamente un cuarto de hora de gritos y nervios), en una jornada negra, con resultados catastróficos para los inversores, incluida la madre de Vittoria. El comportamiento en la Bolsa romana parece más propio de la jungla que de una sociedad supuestamente “civilizada”.
En medio Antonioni nos ofrece el único momento de felicidad pura de Vittoria, cuando se desplaza a un aeródromo en Verona para subir a un aeroplano junto a unos amigos. Se suele señalar que las referencias aéreas en Antonioni son como un signo de libertad. No me atrevo a compartir el comentario, pero es cierto que también en La notte el momento en que Lidia observaba a unos jóvenes tirar cohetes era el único en el que nos trasmitía cierta sensación de felicidad.
Una vez iniciada su relación, Vittoria y Piero eligirán una esquina del barrio romano del EUR, ante un edificio en construcción, como su punto de encuentro, donde él la besará por primera vez (para desaparecer después misteriosamente, mientras suena una música enigmática de Giovanni Fusco).
La relación amorosa avanza mediante una serie de secuencias encadenadas (en casa de los padres de Piero,
en el campo, en la oficina del agente de bolsa), caracterizadas por el aislamiento de los jóvenes (ese cristal entre ellos, como la columna que los separaba en la Bolsa), y que terminan con la cita en el lugar de siempre a las 8 de la tarde.
Y aquí es donde el film de Antonioni aporta su plus, que ha quedado ya grabado en todas las antologías del cine: porque en esa esquina en la que deberían aparecer los dos amantes no va pasar nada y ni Vittoria ni Piero van a dar señal de vida.
Antonioni cierre la película con un montaje de imágenes, durante siete minutos, de rincones de la zona o de personas que cruzan la calle (como una mujer que se parece por detrás a Vittoria, pero que al girarse vemos que no es ella), que finaliza con la deslumbrante luz de un farol que llena la pantalla mientras anochece.
Nuestros protagonistas parecen haber sido absorbidos por un agujero negro, desapareciendo del film, como la Anna de L’avventura. Un primer plano del periódico que lleva un hombre al que vemos descender del autobús nos muestra el titular de la portada: “La gara atómica” (“la carrera atómica”), mientras que en páginas interiores se lee “La pace è debole”. ¿Será nuestro destino ser succionados como los protagonistas, quizá desintegrarnos en una apocalipsis atómica? Recordemos la imagen que ya vimos desde la ventana de la casa de Riccardo: un edificio con forma de hongo atómico, que después aparecerá diversas ocasiones.
Final inquietante, reforzado como a lo largo de todo el film por la música atonal de Fusco y la belleza de la fotografía en blanco y negro de Gianni di Venanzo. Si hablando de Hitchcock siempre recordaremos el montaje de la secuencia del Albert Hall, sea en la versión inglesa o norteamericana, de Antonioni es inevitable pensar en esta coda final, sin diálogos, sin significado narrativo aparente, sin protagonistas. A mí, personalmente, me parece extraordinario, un final apoteósico.
Por cierto (apunte para tomaszapa), ese final inquietante contrasta con los títulos de crédito iniciales, sobre los cuales se superpone una alegre, irónicamente "radioactiva", canción compuesta por Fusco y cantada, una vez más, por Mina: “L’eclisse Twist”.
Le nuvole e la luna
Ispirano gli amanti
Sì, ma per tanti
Compreso me
È ti - p - i - o - logico
Il vero amore
È zo - o - ologico
Fin dentro il cuor
La radioattività
Un brivido mi dà
Ma tu, ma tu
Di più, di più
E' ti - p - i - o - logico
Il vero amore
È zo - o - ologico
Fin dentro il cuor
La radioattività
Un brivido mi dà
Ma tu, ma tu
Di più, di più
Ese tema de El eclipse, L´eclisse twist, fue compuesto por Giovanni Fusco, que en su haber tenía la música de Hiroshima mon amour o de la mayoría de películas de Antonioni hasta 1964.
Mina lo incluyó en uno de sus álbumes, de 1962, titulado Renato.
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Mi blog: www.criticodecine.es
L’eclisse de Antonioni me ha encantado. Es tan buena como las anteriores, quizás un poquito más críptica que las dos anteriores. Sigo pensando duramente que podía significar todos elementos que la componen. Por internet parece que hay gente que o lo tiene claro y estan de acuerdo en esas ideas apocalípticas -que tienen bastante sentido- o que les gusta sin meditar sobre qué va sin mas. Técnicamente es soberbia, una maravilla. Pero la historia es menos figurativa, ya que se apoya en el apartado visual para darle cohesión, como los encadenados, la edición visual y de sonido. O la producción mostrando el bullicio dentro de la bolsa. Claro está su descriptiva y silenciosa resolución es el climax de este peliculón del que todavia estoy uniendo todos sus puntos.
Es una historia un tanto peculiar, como ha dicho mad empieza por el final de una relación. Vittoria (Monica Vitti) deja plantado a Riccardo (Francisco Rabal) en las puertas de lo que iba a ser matrimonio. Tira un cenicero esparciendo los restos, y todo acaba tras ambos decidir seguir senderos distintos. Aqui desaparece Riccardo no mas que para insistir en una puerta cerrada mas tarde. Y con esa puerta bien cerrada Vitti conoce a una amiga de una amiga. Esta ha estado en África y entre elipsis, racismos y bailoteos imitando los trances tribales de los negros africanos la noche se funde con el día siguiente en la bolsa de Milan. Vittoria quiere hablarle a su madre sobre la relación que acaba de dejar. Pero allí mismo entre tanto alboroto y grito pelao no le da tiempo a intervenir. El bróker de su madre es Piero (Alain Delon), un joven en el que al principio Vittoria no parece interesada en él. No sé está quieto en su hiperactivo trabajo. Pero cuando vuelve en otra ocasión, algo despierta su interés. Es un día muy negro en la bolsa, todo el mundo ha perdido mucho dinero, así que le inquiere desde la confianza donde acaba el dinero perdido, pero el mismo no sabe contestar. Incluso su madre ha perdido dinero. Y con esa abrupta intermitencia y esa asumida gran perdida ella gana interés por Piero. El interés creo que es el centro de todo, el como se pagan las deudas. En este caso las del progreso. La perspectiva gira ligeramente hacia el personaje de Piero, que negocia las pérdidas con sus clientes. A pesar de ser joven parece entender mucho de su oficio, el negociar. Así comienza una relación con Vittoria. Parece muy distante, superficial, y misteriosa porque aparentan ser muy distintos. Una de las primeras veces que quedan en casa del joven ella confiesa como el misterio y no saberlo todo es lo que hace durar las relaciones. A partir de aquí empieza una relación extraña con objetos de por medio, como besándose con una vitrina de por medio. Quizás simbolizando la objetificación, y lo mismo con el capitalismo con la excesiva pero casi camuflada publicidad de Cocacola. Otro buen ejemplo es cuando muere ahogado el hombre borracho que le roba el coche, pero parece ser que el coche es reemplazable. Se les ve juntos en arrebatos sexuales, pero que no llegan a ser íntimos. No llegamos a saber como intiman, o que tienen en común.
Y entre las intermitencias por elipsis y saltos no se sabe cuánto tiempo ha pasado de una escena a otra. El tiempo pasa, y lo vemos por los vestidos. De primeras parecian prometerse la eternidad juntos, y en otra elipsis le confiesa que él quería matrimonio -que al fin y al cabo es básicamente una especie de contrato- pero ella finamente no acepta. Sin mostrar que tenían en común o sus afinidades, parece que tienen claro lo que ocurrió lo mismo que con la relación anterior de Vittoria. Y creo que esas son las escenas clave o que el director ha querido mostrar. Verbalizan estar de acuerdo en que no estan de acuerdo. A partir de este desajuste, parece que sigue existiendo algo, pero los días pasan y las horas cambian. Donde se supone que habían quedado ayer, donde quedan siempre a la misma hora en el mismo sitio es un lugar deshabitado, casi apocalíptico. Un edificio en construcción que solo tiene sus cimientos entre lonas, con ladrillos a un lado y un barril derramando el agua que contiene. Es un cruce de calles, y seremos testigos de las rutinas de la comprometida vida moderna que gira entorno a ese rincón. Ya decía Piero que el tiempo era lo que mas valor tenía, perfectamente ilustrado por teléfonos descolgados. Pero acaba mostrando en un montaje aquel lugar. Símbolo de una desconexión mutua, como las estelas de los aviones mostrando su trayectoria. Y así pasan las horas hasta la noche en lo que pudo haber sido, y no lo es. Todo camuflado en personajes que nos crearán la tensión no resuelta de saber si bajará alguien del bus o si la que cruza es la chica.
Creo que es una historia que muestra como el capitalismo brutal ha usurpado las relaciones amorosas o sentimientos primarios a cambio de un concepto que necesariamente le tiene que otorgar valor a todo. Es una historia sólida y curiosa, quizás mas extravagante que las anteriores pero igualmente devastadora. Insisto en que no es tan figurativa, y es mas dificil de sintetizar en un comentario. Obra maestra, de una supuesta trilogia que me ha encantado. Decir que el audiocomentario de Criterion con Richard Peña señalan que igual es un tetrologia -o como se diga-. Si es así, espero que mantenga la calidad Red desert. Y decir que el audiocomentario me ha parecido desastroso ya que no ofrece nada interesante. Eso si, me alegra mucho tener un nuevo director de cine favorito.
Última edición por Anonimo19042021; 05/10/2019 a las 16:33