Montaje del director vs. Montaje cinematográfico, el eterno debate en torno a Blade Runner.
Personalmente pienso que el Director's cut es muy superior al primer montaje y no solo porque es más fiel a la visión inicial del director, a fin de cuentas el alma matter de un film, sino por otros aspectos que comento a continuación.
Si bien es cierto que la injerencia de un productor no tiene porqué necesariamente perjudicar el resultado final de una película, y la historia nos da ejemplos de productores de fuerte personalidad capaces de hacer suyo un film, desde David O. Selznick a Jerry Bruckenheimer, pasando por Samuel Bronston, George Lucas o Steven Spielberg, por citar algunos ejemplos, en el caso de Blade Runner las imposiciones de los productores acabaron por influenciar negativamente en un film que si bien nació ya con vocación de cult movie y obra maestra, ganó muchos puntos en su revisión posterior.
No puedo estar más en desacuerdo en aquellos que defienden la inclusión de la voz en off como condicionante del carácter de película de cine negro de este film. Para mí son muchos otros los elementos que refuerzan el carácter de film noir de Blade Runner: la dirección artística (esos anacrónicos ventiladores colgados del techo en un film futurista), el vestuario (la gabardina de Deckard, el vestido y el peinado de Rachel), la fotografía (la abundancia de contraluces), la música (las notas jazzísticas en la partitura de Vangelis) e incluso el mismo argumento, donde se dan citas unos cuantos tópicos inherentes a cualquier novela negra: el detective en la más pura tradición hardboiled (Deckard), la femme fatale (Rachel), el presunto asesino (Batty), el industrial corrupto (Tyrell)… En este sentido la voz en off no solo es redundante y en exceso explícita, sino además completamente innecesaria, y por lo tanto cualquier argumentación favorable a su inclusión me parece simplista. En cambio, su exclusión en el posterior director’s cut aporta por otro lado un mayor misterio al film y permite al espectador elaborar sus propias teorías en cuanto al mismo, sin que se le de “todo mascado”. Además, los productores no impusieron esa voz en off porque considerasen que reforzaba en tono de película negra, sino porque veían en film demasiado críptico e incomprensible. Es decir: su inclusión es un insulto a la inteligencia del espectador, pues no se le considera lo suficientemente perspicaz para entender todo el entramado de la película. Así pues, desde mi punto de vista, con la supresión de dicha voz en off no solo tenemos un film más misterioso, más enigmático, sino también más maduro y adulto.
En cuanto a la escena final, no solo estoy de acuerdo en lo que dice Atreus en cuanto a que contradice el argumento del film, sino que ese happy end siempre me ha parecido un “pegote” que desvirtúa el tono melancólico, triste y pesimista del film (tono por otro lado mucho más acorde con lo que se espera de un film noir al uso). Si bien es cierto, como comenta Arcanoid, que el final del montaje del director (cuando se cierran las puertas del ascensor) da una cierta sensación de incompletitud (el final que quería Scott, con Rachel saliendo del ascensor en el garaje del edificio y pidiendo a Deckard que la mate, y éste accediendo finalmente a ello, no se llego a rodar nunca), pero también es un final abrupto, seco, mucho más contundente y en cierto modo abierto (¿Qué pasa a partir de ese momento en la vida de los protagonistas?) y esa misma sensación de final inacabado, insatisfactorio, casa muy bien con el tono general del film.
Por último ese Director’s Cut aporta una secuencia crucial que nadie hasta ahora ha comentado y que sin embargo hace variar por completo el significado del film en cuanto al primer montaje cinematográfico: la secuencia del sueño del unicornio. Esa secuencia no es en absoluto gratuita, sino que aporta un menaje totalmente nuevo –y polémico- ya que es la base para la teoría de que Deckard es en realidad el sexto replicante que se menciona en el film. Es decir: sin esa secuencia –el montaje original- Deckard es humano, y con ella –el montaje del director- Deckard es un replicante. Fijémonos además de que el unicornio, además de en la secuencia del sueño y en la figurita de origami al final del film, también aparece muy fugazmente como uno de los juguetes en el piso de J. F. Sebastián, reforzando aún más esa sensación de que Deckard no es en verdad un personaje real, o sea: humano, sino una figura artificial, irreal, vamos: un replicante. Esta nueva teoría pueda gustar más o menos, pero desde mi punto de vista resuelve muchas de las contradicciones del primer montaje (la obsesión, inexplicable, de Deckard con las fotografías antiguas, por ejemplo).
En fin, que podríamos hacer correr ríos de tinta teorizando sobre el film (de hecho hay decenas de libros y artículos proponiendo mil teorías y estudios sobre el mismo), pero al final lo que hay es un film y dos montajes (hasta la fecha): que cada cual se quede con el que más le guste. Yo me quedaré siempre con la visión del director.




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