Buena película que aunque no plantea una premisa innovadora (creación de una inteligencia artificial o en este caso, un espécimen híbrido entre humano y "robot", al generar un ADN sintético e inocular posteriormente nanotecnología para potenciar el desarrollo físico y cerebral), habiéndose abordado temáticas similares en trabajos previos como Ex-Machina, me resulta un ejercicio interesante como se plantea la dualidad del ser humano, la diferencia y el contraste entre la parte más analítica, fría y metódica y la puramente sentimental y emocional.
El personaje de Kate Mara representa el primer espectro: calculadora, cautelosa, distante, analizando fríamente el contexto al que se enfrenta, abandonando en el proceso cualquier tipo de emoción y sentimiento que pueda nublar su juicio.
Por contra, los investigadores manifiestan una empatía extrema que les hace defender y justificar cualquier comportamiento y actitud de Morgan, fruto de los lazos sentimentales que han establecido con ella, lo que implica que su juicio crítico sea anulado.
Finalmente está el personaje de Morgan, que evidencia las consecuencias de acelerar el crecimiento y desarrollo de manera prematura:
Spoiler:
Ciertamente es previsible si la actitud y respuestas de Morgan son sinceras o no:
Spoiler:
Si puede resultar más sorpresiva e inesperada:
Spoiler:
La cinta goza de un ritmo perfecto, no aburre ni decae en ningún momento, con un desarrollo ágil donde muestra los acontecimientos de manera directa, sin rodeos. Buena prueba de ello es la introducción, que en apenas unos minutos ya plantea la cuestión principal y a partir de ahí, es un avance continuo. Las actuaciones son buenas y la acción, aunque en ocasiones peca de cambios de planos algo repentinos, no está mal rodada.
Me agradan propuestas distintas como ésta que aunque de base, no exponen nada nuevo, aspiran a crear debate y cuestionar la naturaleza humana, ya sea su propia concepción, su forma de actuar o si puede y debe jugar a ser Dios.
Nota Final: 7.




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