En el espacio nadie puede oir tus gritos, en la nieve sí.

La trilogía de Isaac Clarke llega a su ¿fin? En esta tercer entrega de la franquicia, Isaac es ya el auténtico destroza-efigies. Sus habilidades o "poderes" son tan necesarios para acabar con la amenaza necromórfica que es suavemente invitado por el Capitán Robert Norton y el Sargent John Carver a ayudar a su ex-novia a acabar de una vez esta odisea del terror.

La clave para conseguirlo estará en el Códice, un artefacto que alberga el secreto para destruir a la raza alienígena. Por supuesto, no estarán sólos en la búsqueda de este misterioso objeto, también aquellos que rinden tributo a las efigies, estarán implicados en su búsqueda, pero con un objetivo bien distinto, conseguir que la raza superior predomine, en un mesiánico cataclismo evolutivo.

Así empieza Dead Space 3 y a partir de la toma de contacto con Isaac en la Luna, todo se convierte en tremendamente familiar. Pasillos, compuertas, atmósfera cero, rendijas vacilonas y muchos necromorfos. De haber continuado así todo el juego, hablaríamos del sendero marcado por una secuela continuista. Y quizás muchos hubieran sido felices con un cambio de número mientras se repiten unos esquemas que han funcionado bien en los dos últimos juegos.

Pero quienes no querían quedarse anclados con su franquicia han sido los priopios desarrolladores, Visceral Games. Dead Space 3 es mucho más ambicioso que su predecesor y aporta grandes cambios a su jugabilidad y su desarrollo.

En primer lugar, se ha incluido el juego cooperativo, lo cual supone un cambio drástico en el aspecto jugable cuando abordamos esta opción. Jugando en solitario con Isaac, Dead Space no es diferente a sus dos entregas precedentes, pero en cooperativo el juego se transforma en una experiencia de supervivencia para dos comensales, llena de ritmo, intensa y tremendamente satisfactorio. Dead Space 3 no se ha prostituido, ni ha abandonado sus raíces, ni sus principios. Sigue siendo un survival horror de antología, sólo que en esta ocasión, como añadido, tienes otro juego completamente complementario y que aporta una dimensión diferente al entretenimiento que se obtiene surcando sólo sus terroríficos niveles.

Otro cambio importante es la gestión de nuestro armamento. Ya no recibiremos un diseño que se transforme en una nueva arma como en anteriores Dead Space. Ahora necesitaremos crear nuestras propias armas, buscar materiales para construir las piezas y gestionar su evolución y mejoras. Esta nueva gestión del inventario añade un cambio importante a la hora de jugar a Dead Space 3, si no seleccionamos el arma correcta o gastamos nuestros recursos en piezas que no nos serán útiles, el juego se pone un pelín cuesta arriba.

Ahora también tendremos a nuestra disposición misiones secundarias opcionales que nos permitirán explotar aún más el juego, no afectarán a la historia principal, pero son fundamentales para obtener el 100% de cada nivel. Al final de cada una de ellas obtendremos recompensas como nuevos diseños de piezas, materiales o más información sobre el universo de las Efigies.

También se han incorporado nuevas mecánicas jugables, como la posibilidad de avanzar agachados, poder usar coberturas, hacer rappel, etc.

Por último, y no menos importante, el espacio y las naves son sólo una parte de los escenarios a visitar. Por primera vez en la saga, pasaremos tiempo en tierra firme (al menos, mucho más que simbólicamente). El planeta helado Tau Volantis es otro de los protagonistas de esta entrega. Sus condiciones climatológicas extremas y su accidentado relieve se convierten en nuevos elementos que tener en cuenta. Son nuevas variables que Visceral Games ha utilizado con maestría y añadirán tensión, en lugar de reducirla, demostrando que en campo abierto, Dead Space sigue siendo un survival de pura raza.

Y es que se hablaba mucho de que el juego abandonaría su género para enfocarse en la acción. Esto es tremendamente falso, ya que la intensificación de la acción se produjo con Dead Space 2 y aquí se han mantendido los niveles, esta tercera entrega es tan survival, tan Dead Space como siempre. Y es que esta franquicia nunca ha basado su terror en el aspecto psicológico como Silent Hill, sino en la trampa y el artificio de un escenario plagado de bichos que nos asaltarán por sorpresa detrás nuestra o en ataques masivos. Si ya no nos asusta Dead Space 3 es porque usa el mismo cliché desde el primer juego, no porque Visceral Games haya abandonado el género o haya modificado su estilo.

Los amantes del survival lo disfrutarán y los de los juegos de acción, también. Es un juego capaz de satisfacer a un espectro de público muy amplio gracias a esa combinación de survival de acción extrema.

A nivel técnico, Dead Space 3 apabulla en todos los sentidos. Gráficamente es un portento, con escenarios tremendos, con especial mención a los exteriores en la Luna y el espacio. Los modelados del escenario, personajes y enemigos son tremendamente sólidos, el motor gráfico gestiona todo con solvencia a pesar de la complejidad del título. El sonido sigue siendo de total referencia y pieza clave para alimentar el clima de tensión, es excelente, superlativo. También hay que meter en el saco al gran trabajo de doblaje al castellano que nos ha brindado Electronic Arts.

Dead Space 3 adelanta a su predecesor y se sitúa como el mejor Dead Space tras el original. El juego ha mejorado en todos los aspectos y se ha hecho más grande, más completo y con más valor añadido para el jugador. Los temores infundados de su pérdida de identidad se disipan únicamente con jugarlo. Y el cooperativo no es una manera de dar la espalda al fan de la saga, sino una opción más, no obligatoria, de disfrutar un gran juego de un modo diferente. Imprescindible para los amantes del survival y uno de los grandes juegos de este 2013.

Nota: 9/10