Strider es una interesante reimaginación del clásico arcade en clave Metroidvania que destaca por su carácter espídico, su fluidez, el dinamismo de sus combates y un atractivo apartado visual. Mecánicamente no tiene demasiado que aportar y se pliega descaradamente a los tropos del género, pero todo lo que propone lo ejecuta convincentemente, por lo que no ha lugar a mayores reproches. A pesar de su falta de originalidad (su narrativa heredada -derrocar una autocracia neo-soviética futurista- es apenas una excusa, su OST es rutinaria y su desarrollo es tan típico como divertido) y algunos problemas puntuales de equilibrio en la dificultad (con algunos picos un tanto inconsecuentes) se consagra como una adición valiosa en su género.