Como he dicho una cosa, también digo otra: a quien le vaya bien con las gafas (y/o lentillas) y no le parecen un engorro, que no se opere. Además, siempre se está a tiempo, y por lo que veo, en estos tres años y medio la técnica ya ha mejorado bastante respecto a la que me aplicaron a mí.

Yo solo llevé gafas menos de diez años, y la verdad es que nunca me dejé de acostumbrar. Si a los nueve ya hubiese estado conviviendo con ellas, igual me lo habría pensado más antes de lanzarme a la piscina de la operación Lasik.