Es que Shame es maravillosa de principio a fin. Las sentimientos de soledad, obsesión y agonía insaciable en vida, que desprende Michael Fassbender, se contagian rápida y efectivamente en el espectador. Fassbender está gigante.
Todavía estoy dándole vueltas a algunas escenas que me dejaron intrigada o sorprendida. A ver si saco un ratito para escribir unas líneas que bien lo merece