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Giro inesperado, enorme y decisivo en una de las operaciones empresariales con más peso mediático y político de los últimos tiempos. Tras haber lanzado una oferta gigantesca, y redoblado su apuesta ante las presiones, Netflix anunció este jueves que da marcha atrás en sus intenciones para hacerse con Warner Bros. Discovery, una decisión que despeja completamente el camino para que su gran rival, David Ellison, hijo del magnate Larry Ellison (Oracle) y amigo y aliado del presidente Donald Trump se haga con los históricos estudios.
"Siempre hemos sido disciplinados, y al precio requerido para igualar la última oferta de Paramount Skydance, el acuerdo ya no es financieramente atractivo, por lo que declinamos igualarla" ha señalado Netflix en un comunicado. "Esta transacción siempre fue una buena compra al precio justo, no una 'obligación' a cualquier precio", lamentaron.
A principios de diciembre, el gigante del streaming anunció la compra pactada de Warner Bros. Discovery por casi 83.000 millones de dólares, la mayor adquisición en el sector del entretenimiento desde que Disney compró Fox por 71.000 millones de dólares en 2019. Con ese paso, llamado a revolucionar el sector audiovisual por muchas razones (una plataforma que compite con los cines al frente del grupo), Netflix no sólo esperaba hacerse con uno de los catálogos más poderosos de la industria, sino que se asentaba definitivamente en el negocio televisivo de la mano de HBO Max.
Sin embargo, la conmoción causada por ese anunció palideció apenas tres días después, cuando Paramount, frustrada por el resultado de las negociaciones, lanzó una OPA hostil de 108.000 millones de dólares para quedarse toda la empresa, ofreciendo más de 30 dólares por acción. No sólo los servicios mencionados, sino también la parte que incluye canales históricos como CNN, TNT, Food Network, HGTV, Discovery Channel o TBS. Las consecuencias de esa oferta, que hoy se sale con la suya tras meses de batalla legal, empresarial y política, son enormes. Paramount está controlada por David Ellison, hijo del fundador de Oracle, uno de los hombres más ricos del planeta y amigo personal, y aliado, de Trump. Ellison es el fundador de Skydance, una productora que en julio compró Paramount por 8.000 millones de dólares, haciéndose con el control de la cadena CBS, además de canales históricos como MTV, Nickelodeon, Comedy Central.
En EEUU hay cinco grandes cadenas de televisión nacional y hasta hace poco sólo una estaba claramente posicionada políticamente a la derecha. La Fox, propiedad de Rupert Murdoch, siempre ha sido conservadora, y ahora está del todo alineada con el presidente. Tras la compra de la CBS, Ellison impuso cambios muy importantes en la línea editorial, haciendo una fusión con The Free Press, un medio creado hace apenas un par de años por la periodista Bari Weiss, que ha pasado a tener un rol fundamental en la cadena. Desde su llegada, firmas importantes se han ido y ha habido varias quejas y denuncias por la posición editorial.
Si Paramount se queda también la CNN, ya habrá tres de las cinco cadenas en manos de aliados claros de Trump, que acostumbra a amenazas a las otras dos, ABC y NBC, a las que ha llevado a los tribunales y forzado a pagar millones de dólares para su biblioteca presidencial tras denuncias insólitas, tanto por la cobertura de su campaña como por la edición de una entrevista de Kamala Harris. Los propietarios optaron por pagar antes de enemistarse del todo con la Casa Blanca, que controla completamente al regulador, que puede vetar operaciones empresariales de miles de millones de dólares.
La conclusión, al menos por ahora, de todo este caos ha llegado hoy, cuando Netflix comunicó que tras meditarlo con calma había decidido no subir su oferta para contrarrestar la de 111.000 millones presentada a principios de esta semana por Paramount Skydance, más de 32 dólares por acción. "El acuerdo ya no es financieramente atractivo", ha dicho la empresa de streaming. "Esta transacción siempre fue una 'buena adquisición' al precio justo, no una 'obligación' a cualquier precio", explican los codirectores ejecutivos de Netflix, Ted Sarandos y Greg Peters, en un comunicado, después de que Warner les hubiera dado cuatro días para pronunciarse.
La operación queda ahora en manos de los reguladores, estadounidenses y europeos. No sólo los de medios, sino también el Departamento de Justicia, por si hubiera una posición dominante contraria a la ley. Pero dado el interés manifestado por Donald Trump y su familia (su yerno, Jarod Kushner, llegó a participar de la oferta de Ellison con uno de sus fondos, si bien luego se retiró) es poco probable que un movimiento de tanta relevancia política sea bloqueado, dando opciones a Netflix de volver a intentarlo. El propio Sarandos, antes de retirarse de la puja, ha pasado todo el jueves en la Casa Blanca, hablando con funcionarios de la administración y del Departamento de Justicia. Apenas 48 horas después de que Trump le pidiera expresamente en público que echara de la junta directiva a una ex alto cargo de Barack Obama.
"Creemos que habríamos sido firmes defensores de las marcas icónicas de Warner Bros., y que nuestro acuerdo habría fortalecido la industria del entretenimiento y preservado y creado más empleos de producción en Estados Unidos", declaró Sarandos ayer.