Es que lo de llevar a Pocholo a Amsterdan estaba hecho con mala leche. Llevaron al rey del vicio al templo del vicio.

El de la pasada noche con Pocholo en Amsterdan estuvo bastante bien. El Pocholo no molestaba demasiado, todo lo que se contó era escueto, claro y bastante descriptivo de lo que era la ciudad.

Nota. Lastima que cuando Pocholo entro en un Coofe Shop, (que por cierto estuvo muy interesante la explicación de como funcionan estos sitios) no le sacaran fumandose unas trompetillas. cosa que es de agradecer pues se nota que estos documentales no buscan el exceso de tonterias por parte del protagonista y se centran mas en lo importante, O sea, en la ciudad de turno.


Un abrazo!