Mr.Bateman pone en práctica lo que anteriormente había encumbrado al Marqués de Sade: la exageración al límte de nuestros más bajos instintos, sobrepasar los límites de la crueldad y la violencia para hacer una criba y, descubrir, que los posos siguen siendo una forma más sutil de nuestra furia. Sutil, pero furia al fin y al cabo.

Yo respondo por él (qué remedio ). Ay, cuánto Easton Ellis hay que promover...