Una enfermedad hereditaria
Se trata de una enfermedad hereditaria que suele pasar desapercibida en las pruebas rutinarias y que se caracteriza, entre otras, por la presencia de múltiples arritmias que pueden ocasionar una muerte súbita. "Llegó al hospital con una fibrilación ventricular y hubo que mantener masaje cardiaco, pero el funcionamiento del corazón era inefectivo", afirma Víctor López.
El tratamiento en este tipo de casos pasa por colocar al paciente un desfibrilador interno, aunque en muchas ocasiones poco se puede hacer por la vida del enfermo, como lamentablemente ha ocurrido en este caso.
Antonio Puerta perdió el conocimiento el pasado sábado mientras jugaba contra el Getafe. No era la primera vez que se desmayaba, hace algunos días había sufrido otros dos desvanecimientos. Por eso, antes de jugar, Puerta se había sometido a distintos análisis médicos que no mostraron nada anormal.
Tras el desvanecimiento en el campo, consiguió dirigirse por su propio pie al vestuario, pero una vez allí sufrió una nueva parada cardiorrespiratoria que logró superar gracias a la ayuda de un desfibrilador.