Conozco a un chaval que trabaja en un Ikea y se queja de lo de siempre: sueldo bajo, horarios incómodos, etc...
Aún así, parece que el ambiente de trabajo es bueno, o muy bueno incluso. Los que están allí currando no te atienden amargados ni con cara de asco, parecen relativamente contentos. Esto se nota mucho y será por algo...

No pierdes nada por intentarlo, siempre estás a tiempo de marcharte. De todas formas los comentarios no creo que valgan de mucho ya que supongo que aunque la empresa intente hacer seguir unas directrices, cada centro será un mundo.

¡Ah! Otra cosa importante es que -al menos en el de Alcorcón- trabajan unas preciosidades de las de quedarse babeando todo el día.