En resumen, que Carpenter haga una parodia/remake de su película está bien, aunque esté fuera del contexto de la era Reagan en la que se enmarcaba la original. Pero que otra persona haga un remake de la película, sin que todavía ni siquiera sepamos el tono que se le dará a la misma, está mal, porque estará fuera del contexto de la era Reagan y eso es imperdonable.

Me habéis convencido.