Rajoy da marcha atrás y acepta la versión del juzgado sobre la mochila del 11-M
Zaplana sigue cuestionando la investigación sobre lo sucedido en los atentados de Madrid
Mariano Rajoy matizó ayer sus insinuaciones del día anterior, en las que apuntaba que se debería anularla investigación judicial del 11-M. No obstante, dentro de su partido, Eduardo Zaplana mantenía la línea extrema y seguía cuestionando la extensa labor judicial llevada a cabo por el juez Juan del Olmo.
El Gobierno, por medio del ministro del Interior, acusa a Rajoy de cuestionar el Estado y la propia idea de España
CARMEN DEL RIEGO - 15/03/2006
BILBAO
.- No fue una rectificación en toda regla, pero a buen entendedor le sobran las palabras. El presidente del PP, Mariano Rajoy, cuando menos dio marcha atrás respecto a las sospechas que sembró al insinuar que el sumario judicial sobre el 11-M podría ser nulo por las dudas sobre la existencia de la mochila que sirvió a la policía de elemento clave para determinar la autoría de los atentados de Madrid.
El lunes, con la única información de lo publicado por el diario El Mundo, el líder del PP provocó la polémica, que ya había iniciado el sábado, coincidiendo con el segundo aniversario de la masacre, al dar por sentada la información que insinuaba que la conocida como mochila de Vallecas nunca existió.
Ayer, en Bilbao, aunque Rajoy aseguró que no tenía "nada que rectificar", porque lo único que había hecho era pedir que se aclararan los hechos, hizo una auténtica rectificación de sus palabras que levantaron un extraordinario revuelo en el mundo político y judicial, y que obligó al juez a levantar el secretario del sumario de la parte correspondiente a la declaración del policía encargado de la custodia de esta mochila, sobre su identificación de la bolsa.
Eso le bastó al presidente del PP, que justificó su actitud del día anterior en que él lo único que pretendía era "que se dijera si era verdad o no". A su juicio, "lo han aclarado, que es de lo que se trataba". Preguntado sobre si le valía la aclaración, respondió con un lacónico: "Yo estoy a lo que digan los tribunales".
Pero si con estas palabras Rajoy hacía una rectificación en toda regla a su actitud de 24 horas antes, el ala más dura del PP, con Eduardo Zaplana a la cabeza, persistía en las tesis a las que también se agarró el número dos del PP, Ángel Acebes, en un intento, consideran miembros de la dirección, de justificar su propia actuación hace dos años, cuando eran, respectivamente, ministro Portavoz del Gobierno y ministro del Interior.
Zaplana, en contra de la tónica del presidente de su partido, que replegó velas sobre sus insinuaciones del lunes, mantuvo de lleno sus tesis: "Cada día hay más dudas y nadie puede decir hoy que tenga la certeza de lo que pasó", por lo que, añadió, "jamás seremos cómplices de no haber querido investigar". Añadió que "la democracia no puede seguir con esta herida abierta".
Tras este episodio, dirigentes del PP que han mantenido siempre que cualquier cosa que tenga que ver con el 11-M les perjudica, consideran que Rajoy se ha visto atrapado por intereses de Acebes y Zaplana en esta nueva entrega sobre el 11-M, y consideran que él, que siempre ha mantenido una posición muy prudente en este sentido, no debería caer en estos errores, como el que a juicio de ellos supuso también la creación de la comisión de investigación del 11-M, que les impidió mirar hacia delante durante el primer año de legislatura.
Tanto Gobierno como PSOE acusaron a Rajoy de actuar con "una irresponsabilidad sin límites" y dijeron que su actitud es más propia "del abogado defensor de los terroristas". El ministro del Interior, José Antonio Alonso, dijo que cuando el PP cuestiona la investigación del 11-M cuestiona el trabajo de profesionales imparciales y "la estructura del Estado de derecho y, por tanto, la propia idea de España".