
Iniciado por
Nacho Aguilar
Pornosawa tiene razón: en el cine de Woody Allen resulta muy evidente cuándo ha empleado a un director de fotografía fuera de serie, que a uno bueno, uno del montón o uno rematadamente malo. No hay un solo elemento en la parte visual de su cine (iluminación, posiciones de cámara, movimientos, composiciones) que se arrastre en su cine de película en película, quizá con la excepción de las luces muy cálidas en los interiores nocturnos, aunque su ejecución sí varía mucho en función del operador.
Cuando encontró a Gordon Willis su cine subió una infinidad de peldaños en este aspecto, e incluso pasó a ser más respetado por el público y la crítica. Cuando Willis se cansó de trabajar con Allen, éste recurrió a Di Palma y Nykvist (claro está, por su admiración a Antonioni y Bergman). A mí me gusta bastante más Nykvist que Di Palma, pero aunque ninguno rendió en su plenitud con Allen (como en cambio, sí lo hizo Willis), las películas del neoyorquino mantuvieron un buen nivel. Con la vejez de ambos, comienzan a trabajar mucho menos y, para mantener su ritmo de producción habitual, Allen comienza a recurrir a operadores del montón (Zhao Fei) o directamente malos, muy conocidos en su casa, a pesar de su rimbombante nombre y apellido (el mítico Wedigo Von Schultzendorff de "Hollywood Ending"). Es ahí cuando su nulo interés/pericia visual como director queda al descubierto, sin un buen operador que le cubra. Después ya sí reacciona, aunque con las raras elecciones de Darius Khondji ("Todo lo Demás") y Vilmos Zsigmond ("Melinda y Melinda"), hasta su traslado a Londres con Remi Adefarasin ("Match Point"). Aunque ha repetido con Zsigmond y Adefarasin, ni ellos ni Khondji han rendido al 100% con Allen. Veremos que tal se defiende Aguirresarobe en Barcelona, aunque yo no espero casi nada.
Ahora, si alguien ve un estilo unitario, o que se vaya enlazando de alguna forma desde "Toma El Dinero y Corre" a "Cassandra's Dream", no seré yo quien se moleste en hacerle ver lo contrario, porque no va a merecer la pena. Además de que el post que nos ocupa está dedicado a Ridley Scott, el británico supone uno de los mayores ejemplos de un director que arrastra su estilo desde su primera película a la actualidad, para bien o para mal.