La saga en si es lamentable, aunque se nota que la primera, del sensiblero Avildsen, se montó en torno a la figura de un boxeador, X, por ejemplo, y está llevada con alguna que otra seriedad, pero el resto de la saga se realizó a la mayor gloria del aquel entonces popularisimo Stallone. Ya uno estaba empezando a hartarse de los típicos puñetazos en los riñones., esa figura coreográfica muy presente en todas las producciones del tío este.