Vista esta tarde, he de reconocer que he disfrutado mucho de esta nueva casi locura de Raimi (y Elfman).
La historia creo que está muy bien llevada, Raimi sigue con su toques tras la cámara y algunos apuntes de verdadera mala leche así como algún susto marca de la casa. Elfman musica todo la mar de bien, con un tema inicial un poco a La semilla del diablo (o Cruella), una variación de su ya clásico tema de "montage" y algún temas más desmelado. También me quedo con la luminosa fotografía de Bill Pope.
Pero lo mejor es la pareja protagonista: una Rachel McAdams, literalmente, desmelenada, y un Dylan O'Brien (que ya me gustó mucho en Mi mitad perdida) la mar de expresivo.
Saludos




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