XVII Encuentro de Música de Cine.
Lugar: Teatro de la Maestranza.
Fecha: 3 / 10 / 2003.
Formación: Yann Tiersen (piano, violín, viola, acordeón, guitarra, toy piano, voz); Christian Quermalet (batería, bajo ocasional, guitarra, voz); Marc Sens (guitarra).
Aforo: Lleno.
Yann Tiersen es músico; cualquier otra adjetivación (de rock, de formación académica...) resulta innecesaria o hasta equívoca (de cine). El cine ama a Tiersen por la cualidad cinemática de muchas de sus composiciones, pero Tiersen apenas compone de forma expresa para él. Yann Tiersen es músico, ¡y qué músico!
No se trata sólo de su indiscutible calidad como instrumentista de amplio espectro (al piano, a la guitarra, al acordeón, al violín o a la viola, ejecuta con una pasión que va mucho más allá de la seguridad y viceversa), sino, sobre todo, de su apabullante talento para componer piezas de un lirismo desarmante o para reinterpretar luego ese mismo repertorio desde una perspectiva rock, entre Sonic Youth y Hangedup, entre The Velvet Underground y The Stooges.
De uno a otro extremo, tan lejos, tan cerca, pasea Tiersen, el único tipo que conozco capaz de convertir una pirueta de apariencia circense (tocar el acordeón con la izquierda y el piano con la derecha) en un momento sublime.
Sospecho que quien fue por lo bonita que era la música de Amélie debió de experimentar cierta desazón: nunca tanta ni tan bella distorsión eléctrica se había adueñado del escenario del Maestranza, tan reacio y a la vez tan necesitado de desacralizaciones como ésta. Pero, si la hubo, el genio venció cualquier congoja: dos bises, pedidos con una insistencia como nunca he visto en aquel teatro, y un público que aplaude en pie la despedida de los tres artistas (porque, qué duda cabe de que Quermalet y Sens, enormes, lo son) despejan cualquier duda. Tiersen nos ha convencido a (casi) todos, a los que lo seguimos desde sus inicios y a quienes acaban de ser cautivados.
Un acierto del Encuentro de Música de Cine, también necesitado de presencias como ésta (hombre, no digo ya Jeff Mills con su Metropolis, pero... ¡ojalá!).
Blas Fernandez.
Diario de Sevilla