Si tuviésemos que situar a ICO en algún género, diríamos que está a caballo entre las aventuras y los puzzles. Puede parecernos una aventura gráfica, pero no tiene una gran cantidad de objetos, característica común de este tipo de juegos (sólo unas pocas armas, bloques, y bombas). Los puzzles no son para nada sencillos, pero tampoco llegan hasta el punto de hacernos desesperar y abandonar el juego, podríamos decir por tanto, que su dificultad está muy ajustada. Estos rompecabezas se basan principalmente en saltos, empujar bloques, mover palancas... Podríamos decir que ICO bebe de la saga Myst aunque no hereda unos puzzles tan complejos. Como novedad en este género tenemos la interacción con la bella y delicada princesa Yorda, la cual será vital para que podamos avanzar y, por fin, abandonar el castillo. Tendremos que llevarla de la mano, y ayudarnos mutuamente para resolver los puzzles que podamos encontrar a lo largo del juego.
Por supuesto, para grabar la partida (sentándonos en un sofá) o pasar a la siguiente zona, necesitaremos estar acompañados de Yorda, por lo que es necesario no dejarla sola en ninguna estancia, ya que muestros principales enemigos, las sombras, intentarán a toda costa atrapar a Yorda para llevarla de nuevo con su madre. Para disuadirlas, tendremos que atacarlas constantemente con un mazo, un palo de madera, o incluso una espada. Como punto negativo tenemos que decir que este mecanismo es excesivamente simplista ya que consiste en aporrear constamente el mismo botón. Tenemos también un control muy sencillo y intuitivo ya que hay un botón para cada acción.
Como ya hemos dicho antes el juego no sólo recuerda a la saga Myst, sino que podríamos decir que está inspirado en ella. También me atrevería a decir que se asemeja a Silent Hill 2, más por la ambientación y la sensación de soledad que por otra cosa.