Parece un guión de Hollywood, pero es cierto. Hoy se cumplen cuarenta años de la aparición en EEUU, en el mismo día, de dos discos que cambiarían el curso del rock: Pet Sounds, de The Beach Boys y Blonde on Blonde, de Bob Dylan.

The Beach Boys eran los representantes por excelencia de la música surf (aunque sólo Dennis Wilson se había subido realmente a una tabla), un estilo popularizado por Dick Dale y su Fender Stratocaster en el sur de California, al que ellos añadieron unas impecables armonías vocales.

Pero a su líder, Brian Wilson, que odiaba las giras y había empezado a experimentar con LSD, el formato sol-chicas-coches de sus canciones se le había quedado pequeño. Cuando en diciembre del ’65 escuchó Rubber Soul, el nuevo álbum de The Beatles, se puso a la tarea de crear un disco tan estimulante como lo que estaba oyendo. Así que, prescindiendo del resto del grupo, contrató a un letrista llamado Tony Asher que pudiera plasmar en palabras sus sentimientos y compuso doce canciones que, junto con la tradicional Sloop John B., componen este LP.

El tema básico que se transmite a lo largo del álbum es el del paso del amor juvenil a otro más maduro, la pérdida de la inocencia que la entrada en la edad adulta conlleva. Es una mirada nostálgica a una época reciente, cuando aún no se tenían que asumir responsabilidades; una época que ya nunca volverá. En ese sentido, Caroline No es la canción que resume perfectamente esa idea central. George Lucas trataría años después el mismo tema en su película American Grafitti.

Pet Sounds no vendió tanto en EEUU o Gran Bretaña como otros discos de los Beach Boys. Sin embargo, su impacto entre los profesionales de la música fue tremendo. Paul McCartney siempre ha reconocido que Pet Sounds es uno de sus álbumes favoritos de todos los tiempos, y ha declarado en numerosas ocasiones que God Only Knows es la mejor canción que conoce. En 1997 la revista Mojo reunió un grupo de los mejores críticos profesionales del rock y, tras una votación, lo eligieron como el mejor disco de la historia.

Y todo ello con una de las peores portadas que se pueden ver en un disco de rock.

De Blonde on Blonde hay poco que decir que no se haya dicho ya. Fue el primer LP doble de un artista de primera fila, una mezcla exquisita entre el intelectual neoyorkino y los paletos de Nashville. Cuarenta años depués, el propio Dylan lo sigue considerando como su mejor disco y, con canciones como Visions of Johanna, Just Like a Woman, I Want You, 4th Time Around, Absolutely Sweet Marie, el tour de force de Sad-Eyed Lady of the Lowlands y el increíble Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again, las palabras sobran.