La chica se trasladó a vivir al domicilio de la familia del menor, quien ya a las dos semanas de convivencia "comenzó a recriminarle" por "cualquier cosa" con insultos como "puta" y "jodida paya".
La víctima asegura en su denuncia que su pareja "la tenía controlada las 24 horas" del día, durante las que "no le dejaba tener contacto con nadie", ya que le quitaba el teléfono móvil o la obligaba a conectar el dispositivo de "manos libres" para saber con quién hablaba.
Después, el maltrato físico se hizo "prácticamente diario" y "por cualquier motivo" le propinaba patadas, bofetones y tirones de pelo, incluso cuando quedaba tendida en el suelo por la agresión.
Además, si él "quería practicar sexo, la forzaba contra su voluntad", le quitaba los pantalones y la ropa interior "con violencia", al tiempo que le decía: "igual piensas que te estoy violando; para eso eres mi mujer".
Los malos tratos continuaron cuando la chica quedó embarazada, período durante el que le dio "puñetazos" en la tripa y le solía pegar y empujar "hasta que se cansaba".
De esta manera, cuando llevaba siete meses de gestación tuvo que ser trasladada urgentemente al hospital, donde sufrió un parto prematuro después de cinco días de ingreso en los que la chica sólo estuvo acompañada por sus padres.
La denuncia precisa que, una vez nacido el niño, el joven llegó a pegarle con el bebé en brazos, a la par que le decía "continuamente" que el hijo no era suyo porque no se parecía a él y la amenazaba con no darle sus apellidos "para no tener la obligación de pasarle una pensión".