Askodá, la llaman algunos compadres.
Y ya advierten que me haga el cuerpo, porque me voy a cabrear. De ahí que no haya entrado aún.

Pero después de leer a Mandaraka, trataré de adelantarlo. Alguna vez tendrán que facturar algo que no haga vomitar a las cabras, por mera estadística.