Empezada la 2a temporada con los 2 primeros episodios (contadme como lo hacéis para veros 9 episodios en un día.. Incluso 2 ).

En línea con la anterior temporada: un disfrute consciente de algo que es artificial (una reproducción no de los 80 sino de lo que creemos son los 80, de los 80 que dibujaron Spielberg y otros, no irreal sino consciente de una elección parcial; elevada además con un montón de inputs del momento) pero tan bien calzado que lo disfrutas como una suerte de fantasía nostálgica. Sobre todo porque los Duffer apuestan no por la recreación, como decía, sino por ir a por lo que imaginamos que era, por nadar entre lo más agradable de lo visto en las películas de esos años por lo que el disfrute es ciertamente excitante.

Lo mejor sigue siendo la química entre el grupo de chavales aunque la presencia de Noah Schnapp supone una novedad ya que, claro está, estuvo ausente durante buena parte de la temporada anterior. El chico lo hace muy bien pero su forma de interpretar no me convence ya que es ese estilo intenso, de niño demasiado dramático que me saca de la historia. Sin embargo Finn Wolfhard, que también tiene un estilo similar, me cuadra más ya que su forma de soltar las líneas cuadra con la personalidad insegura, a lo Eliott de E.T., le da un sentido. Matarazzo y McLaughlin, sobre todo el primero, siguen siendo los más terrenales y por ende los que me entran mejor.

Lo demás sigue siendo un disfrute, como decía: diseño de producción, fotografía, la BSO propia y ajena y ese casting en el que han encontrado rostros que parecen antiguos, no sólo una cuestión de peinados.

El formato padre-hija dado por circunstancias es algo ya conocido, empatizamos mucho con eso (esa Eleven con el traje de fantasma es un momento E.T. y también, creo, Halloween) y entra en el pack de los Duffer: van a lo seguro, a lo que saben que funciona, pero muy bien hecho. Ese es el tema.