Esa misma situación se da en el Drácula de John Badham. Sólo que ahí sí te la crees. Lucy (ahí es Lucy) es una chica moderna y asertiva, con un novio que es muy moderno de cara a la galería, pero que en el fondo es un sieso de marca mayor. Drácula no solo comprende a la chica y la trata en pie de igualdad. Además llena su alma de pasión, oscura pasión, pero pasión al fin y al cabo.
Ya sé que sois muchos los que no tenéis una alta opinión del Drácula discotequero, pero, a día de hoy, a mí es una de las películas de Drácula que más me gustan y más originales me parecen. Retomando la clásica iconografía y la estructura básica del Drácula de Hamilton Deane/Tod Browning, se hace una relectura en clave feminista de los personajes de Stoker, subvirtiendo sutilmente el mensaje original de la novela. Ah, y está la BSO de John Williams.
Perdón por el off-topic.
Edito: pues veo que ya se me adelantó Tripley.




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Ese momento describe la relación perfectamente. Que Coppola no es tonto, oigan.
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