Ya lo tiene que hacer muy bien Hathaway para que no salga malparada de las comparaciones. La Taylor era excesiva y arrebatadora, y además, estaba Burton, con quien vivía amores y odios, en la pantalla y fuera. De hecho, yo creo que hubo un punto en que ya no se distinguía la vida real y la cinematográfica. Si lo logra, seguro que merece el oscar aún con más razón que el de Los miserables.