Yo leí los dos primeros y no me llamaron como para seguir, pero no entendí tanta crítica a la fidelidad, pues estaba todo bien captado aunque se contara de otra forma. Que hay que tener en cuenta que son relatos sueltos y había que encajarlos en una narratriva más fluida y conectada.

El problema es que la narrativa obtenida no acababa de cuajar, y en esta última temporada se termina de hundir. A eso se le suma que parece haber abandonado la fidelidad. Los distintos frentes y personajes son brochazos mal dados y con débil unión. Todo avanza sin sensación de estar contando nada, atrayendo rápidamente al aburrimiento. Los últimos episodios, con el delirante capítulo de relleno, rematan una temporada muy regulera.

Es una serie que debería estar ya cancelada, pues sus propios autores están terminándola de hundir con sus exabruptos contra los fans, y una nueva etapa con otro actor cuando Cavill ha sido uno de los pocos puntos fuertes no se sabe en qué cabeza cabe. A Netflix se le ha escapado una oportunidad maravillosa para tener una gran saga que explotar.