StarTropics: 5 puntos

Un juego tan sugerente como hipnótico, StarTropics significa la cúspide de las aventuras en la 8 bits de Nintendo, más cercano al concepto RPG que por entonces dominaba Sega con sus Phantasy Star -que iba por la tercera parte-. Resulta increíble como con unos gráficos simplones y unos puzzles tan geniales como difíciles podían meterte en historia como pocos juegos hacen hoy. La carátula del juego en Europa es de las mejores que he visto en mi vida.


The Legend of Zelda: 4 puntos
Evidentemente su simpleza choca con la evolución constante de la saga, pero su condición de pionero y de mantenerse tantísimos años fresco hace de él un clásico instantáneo.


Metroid: 3 puntos

Adoptando el clásico sistema de los plataformas de toda la vida, supuso un paso más allá de Castlevania y su concepto horizontalidad-aventura. Un mapa enorme del que recuerdo absolutamente todo -a pesar del constante negro de los fondos-, una curva de dificultad tan ajustada como hija de puta y la presentación de uno de los personajes más ambiguos de la historia de los videojuegos: Samus Aran. Tan sólo se sabe que es mujer, cazarrecompensas y de férrea voluntad. Lástima que en el próximo Smash Bross la destapen, prefiero quedarme con la cruz de cristal que oculta su rostro.


Batman: Return of the Joker: 2 puntos

Gracias a este juego descubrí a Batman y peor aún, al Joker. Plataformas sencillo y directo, gráficamente soberbio y con horas y horas que te obligaban a pausar para continuar después de la merienda -y del fútbol-.


Excite Bike: 1 punto

Aún tengo el tic de girar la moto 360º sin piñarme, con eso lo digo todo