Esta película corresponde a los tiempos en los que Hooper aún era capaz de dotar a sus películas de un aire malsano muy de agradecer. Por el motivo que sea, el tío tenía un toque muy especial para crear atmósferas enfermizas y desquiciadas. Trampa mortal, a pesar de sus cutreces (o gracias a ellas), es un claro ejemplo.

"Funhouse", aunque tiene un arranque curiosísimo y alguna buena idea, creo que se ve perjudicada porque resulta demasiado comedida, demasiado despojada de la locura de Hooper.

Desgraciadamente, luego Hooper se perdió en un limbo del que no ha regresado. Cosas como "Los asesinatos de Toolbox" o sus capítulos para "Masters of Horror" demuestran su declive.