Bueno, yo me he esperado aunque hace ya varios días que vi la peli, quería conocer las opiniones de otros foreros sobre ella, y de paso me he releido el comic que hacía lo menos 10 años que no tocaba.

Voy a ser más tibio que la mayoría; tanto la peli como el comic me parecen obras un tanto sobrevaloradas y muy polarizadas, que muestran unas ideologías románticas y simiplistas, cercanas a una progresía tan pasada de moda y en cierto modo tan peligrosa como el estado reaccionario y dictatorial que se presenta.

Me explico: en V, como sucediera en 1984 de Orwell, se plantean el poder y la manipulación de forma evidente y férrea, un enemigo claro y que no se esconde, que emplea métodos brutales y represivos; yo sin embargo siempre he creido que Bradbury con Fahrenheit 451 y Huxley con Un mundo feliz fueron más acertados, porque en sus obras el enemigo se oculta tras el populismo y el bienestar, y la gente de a pie, lejos de sentirse coaccionada, está agusto con el estado de las cosas, convirtiendo así a los rebeldes en reaccionarios mal vistos tanto por las autoridades como por el pueblo.

V, sin embargo, es un héroe romántico, casi sin tacha, que consigue fácilmente, tanto en el comic como en la película, el apoyo de la gente; ambas obras eluden el verdadero peligro de la manipulación y la represión que no es otro que la inversión de valores: en un mundo manipulado y represivo, alguien como V sería contemplado, por gran parte de la población, como un enemigo y no como un salvador.

En la película, quizá siendo conscientes de este hecho, se hace un interesante apunte reflexivo: la película favorita de V es El conde de Montecristo, que, según él, proporciona un final feliz "como tan solo el cine puede mostrar". Quizá porque los propios guionistas son conscientes de su apuesta romántica y de que, en realidad, algo cojea en esta visión simplificada de las cosas; al pueblo no se lo levanta tan fácilmente como V lo hace, y no hay más que mirar la historia de la humanidad para darnos cuenta de ello.

El hecho de glorificar a V como héroe romántico nos lleva a otra peligrosa conclusión: lo que V hace está bien, porque sus fines son "buenos". Así, sus carnicerías con los polis son mostradas como hechos heróicos, tamizados a través de una realización que se torna esteticista a través de ralentíes y golpes de efecto; al menos en el cómic tenemos el contrapunto de Evey que no está de acuerdo con el ansia de sangre de V, pero hubiera sido interesante que el realizador y los guionistas se hubieran atrevido a poner en tela de juicio al personaje: a veces los remedios son peores que las enfermedades, y un romántico iluminado como V puede ser, en su locura libertaria y anarquista, tan ciego y egocéntrico como sus propios enemigos.

Sin embargo, nada hay de eso: V no mata a nadie que no sea "malo", sus atentados son siempre selectivos y nunca tienen daños colaterales ni victimas inocentes; es un verdadero Robin Hood. Y ese es el gran problema de ambas obras, comic y película, que pese a su interesantes envoltorios y su aparente audacia política, no son en realidad más que historias de buenos y malos; me hubiera gustado ver como habrían enfocado esta historia un Kubrick o un Gilliam, el uno con su mirada distante y siempre crítica y el otro con su paranoia y mala baba, a buen seguro que habrían sido más ambiguos y menos panfletarios.

Y es que, por momentos, V la película, no tanto el comic, me recuerda a las películas propagandísticas de la Unión Soviética (incluso los carteles promocionales tienen una clara inspiración maquinista) donde todos los personajes "malos" son retratados de forma maniquea y exagerada: así la voz del destino es un egocéntrico narcisista, el cardenal un pederasta y el dictador un fantoche al que en el comic se presenta incluso como impotente y asexuado. Sin embargo los "buenos" son humanos, comprensivos, maravillosos, y parecen estar invitándote a "alistarte" en su causa.

En el fondo, esta simplificación es un mal típico de nuestro tiempo; las complejidades y los recovecos ideológicos, la reflexión sobre lo bueno y lo malo de cada postura cada vez tienen menos cabida en nuestra cultura, y son paulatinamente sustituidos por criterios estéticos sin dobleces, que no admiten diversidad de interpretaciones y/o puntos de vista y ofrecen moralejas prefabricadas. Así se está creando una nueva progresía, un nuevo pensamiento "de izquierdas" y/o "libertario" que no es más que otro producto más, otro sector de consumidores que parece contentarse con que algo "parezca" revolucionario y/o audaz aunque emplee exactamente los mismos métodos y la misma ausencia de crítica y reflexión que sus contrarios.

En esta nueva corriente cinematográfica de pensamiento "rebelde", metería a Michael Moore, Paul Haggis y cia, y obras sueltas como este V de vendetta que, pese a sus pretensiones y su correcto acabado cinematográfico, se revela en realidad como un producto bastante convencional e inofensivo.

:ipon