Algunos dispositivos tienen una entrada de antena como la de cualquier televisor. Otros, nada recomendables, tienen una antena propia. Estas antenas no reciben bien a no ser que estén funcionando en condiciones óptimas (cerca de una ventana, sin edificios cerca, etc...) y no dan la posibilidad de conectar una antena externa, por lo que reciben a duras penas los canales.