Menos mala de lo que parece a simple vista. Es una interesante variación del mito, desde una perspectiva más postmoderna y con algunos valores de producción (muy buen arranque en el circo ambulante). Es verdad que no tiene mayor ambición que el de entretener, pero la dirección es efectiva y no abusa del CGI (la escena del momo muy bien resuelta combinando animatronics y efectos digitales). Eso sí, los actores son muy flojos y estereotipados, sólo McAvoy lo borda. Por cierto, el tono homoerótico es muy evidente y creo que totalmente deliberado. Para mi otro acierto del film.