Dejadme entrar en situación socio-política:
En Italia los medios están controlados por un sólo hombre y ese es Berlusconi. El control llega hasta tal extremo que los pocos cómicos y presentadores que se han atrevido a plantarle cara y a criticarle abiertamente han acabado en la calle. Italia ha sufrido los estragos de las izquierdas con asuntos turbios de corrupción, prevaricación y conexiones hasta con las mafias, por lo que la imagen de la izquierda por parte del pueblo, está seriamente dañada (y con razón) . El cambio a los partidos de derechas no ha acabado de mejorar la situación y ni el break que supuso el gobierno de el olivo, consiguió que la gente apoyara otro giro político. Italia está pasando por una gran crisis económica, está notando negativamente el efecto del euro, los sueldos se han estancado (esto ha pasado en Alemania, luego en Francia, y nosotros lo estamos sufriendo en silencio desde hace años, hasta que nos peguen el palo de las subidas de los tipos de interés) y hay poca esperanza en una alternativa con futuro.
Aunque nos parezca mentira, el efecto Zapatero ha supuesto en paíse como Italia, un ejemplo a seguir ya que la derecha y la ultraderecha, parecen ser las dos únicas alternativas en una Europa demasiado preocupada por la inmigración y por mantener la equidad con el modelo socioeconómico norteamericano, para así no perder competitividad en el mercado asiático.
El film de la Guzzanti es solo un símbolo contra el totalitarismo del poder en un país con pocas esperanzas de alternancia política. En sus tiempos de cómica imitadora, caracterizaba y ridiculizaba por igual a Berlusconi como a D'Alema (de la izquierda), y el film debe entenderse como una esperanza de cambio, y no como un film de propaganda, como alguno ha comentado.
Un saludo




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