Veamos.
a) Un señor entra en una tienda X. Pide el producto C, paga y se va.
b) Un señor entra en una tienda X, pide un producto que sirva para ZZZ y el dependiente le enseña los productos A, B y C, se los explica detallada y amablemente y le recomienda el C. El señor paga y se va.
c) Un señor va a un restaurante a cenar con unos amigos. Se sientan a las 9 en la mesa y se van a la 01:15 tras cenar, tomar café, copa y puro.

De verdad hay que explicar porqué a) no se merece ninguna propina, b) podría y c) en todo caso la debería recibir?

El camarero cobra X, por 8 horas, ya termine la cena a las 2 de la mañana o a las 11 de la noche. Y el dueño del restaurante cobra lo que pone en la factura, te guste mucho y quieras volver o no. Es el camarero el que con un plus de atención puede marcar una diferencia en eso tan subjetivo que es "estar a gusto". Nadie nace con la etiqueta de "nacido para servir". Es un trabajo muy cabrón (´"pasemelo un poco más"..."uy, ahora lo han quemado", el café descafeinado de máqunia, corto de café, con leche mitad fría - mitad caliente, mitad descremada y mitad de isoflabonas de soja", "este vino no está bueno", "traíagame una de gambas", "qué pasa con esa de gambas" (la de hace 33 segudos)) etc etc.

Por supuesto, hay quien no se la merece, pero para eso se han inventado las monedas de céntimo......

Y por supuesto, si viajais a sitios de peor nivel de vida que España (que hay y muchos) sed generosos. Os tratarán mejor y tendréis la satisfacción de ayudar a la gente.

Edito para añadir
- los precios de los platos
- la calidad de la su elaboración
- la decoración
No dependen del camarero, sino del dueño del restaurante, que generalmente, no es el mismo sujeto.