Sigue con sus "peculiaridades" pero adquiere cierta sustancia en el episodio 7. Siguen las infumables subtramas cada vez que abren la boca, el humor de comedia de situación y los desconcertantes anacronismo (esta vez tenemos personaje con peto y gorra de pescador), pero al menos contiene imágenes poderosas y una atmósfera onírica que lo sitúan muy por encima de la media de episodios (tampoco es muy difícil). Eso sí, se nota más que nunca la tijera. Qué material se debió entregar tras el rodaje que ha quedado tan abrupto y reducido en su montaje final.
El mejor (o menos malo) hasta el momento.




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Tienen bastante que corregir en una hipotética segunda, a ver qué pasa...
