Cuidado con las recomendaciones, que no todos viajamos en el mismo barco, mi buen Landis.

(No lo digo por ti, Tripley)

¡Y gracias mil por el piropo! Pero ya sabes que desde que me miré en aquel viejo espejo del castillo Bran en Brasov algo quedó dentro de mí. Mis rivales jóvenes del tenis me preguntan cómo lo hago. Tú ya sabes el truco: un viaje a Rumanía, jejejeje, y no para tomar baños ni tratamientos médicos.