Todos, absolutamente todos cuando hemos sido niños hemos estado en una u otra posición. O en el grupo de los fuertes o en el de los débiles de clase.

Tanto unos como otros maduran, y con el tiempo reconducen su conducta. Los débiles suelen endurecerse y los fuertes suelen reblandecerse.

No es más que un ciclo de la vida hasta la madurez.

Maltratadores, acosadores sexuales, o asesinos pueden haber tenido una infancia en el bando de los duros o de los débiles.

La vida son sentimientos, emociones, golpes, recuperaciones, hundimientos. Intentar controlar esto es poner puertas al campo.

Una cosa es velar por evitar la violencia y otra muy distinta educar a nuestros hijos dentro de una burbuja de cristal, por que cuando salgan de ella, la primera ostia que se lleven en la madurez será más dura que 50 que se hayan podido llevar en la infancia.

Saludos.