No veo a Gibson en ningún momento en esta especie de trabajo de encargo. De hecho me cuesta creer que la haya dirigido. Con una foto de película de sobremesa, malos efectos especiales y unos personajes escritos por un niño de 3 años.
Lo de Mark Wahlberg es de traca, no solo por su ridícula calva y pintas, también por lo sobrepasado que está y las muecas que se casca. Al menos me he reido bastante durante la primera parte, pero la segunda ya se me hizo cansina y repetitiva. Mientras flipas con estos tres, se hace hasta entrañable. Lo peor que he visto este año.
3/10


