Las dos partes en las que se divide la pelicula actuan de reflejos y se ven claramente las simetrías; la primera vez que vemos a
Anna una criada le coloca el anillo de casada en el dedo, la última vez que vemos a Kitty se coloca su anillo tras bañar al bebé. El campo final en el que
Karenin ha alcanzado ese triunfo espiritual (que momento más bello con la niña adentrandose y buscando a su nueva familia), es el mismo en el que
Anna y
Vronsky se encontraron en su punto más álgido, cuando ella le confiesa estar embarazada en el justo ecuador de la película. A partir de ahi, ya van cuesta abajo.