La clave es el volumen. Como bien recomiendan en alguna web especializada, lo mejor es tener claro para qué sirve el mando del volumen...
1-NO sirve para "eliminar" los ruidos externos y aislarnos mejor cuanto más alta esté la música
2-SI sirve para bajar a tope, empezar a subir suavemente y dejarlo cuando empezamos a percibir la música de fono. Así empiezas a educar el oído, a acostumbrarlo, a parcibir cosas, y pronto descubres que apenas necesitas más volumen.
La alternativa es "pasar de todo" y en menos de cicnco años descubrir que no oyes bien a la gente cuando te habla, o que ya no oyes el sonido de un reloj mecánico de muñeca, o que si te hacen una audiometría de casualidad (revisión empresa etc) te dicen que oyes menos que un señor mayor.
Y, en ese momento, esta afición "se acabó".
Saludos




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