¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Yo es que tengo una deriva personal, querido amigo. Ya lo sabes. Y me debería importar un bledo si la orfebrería fina y la armonía rica no se escuchase en medio del estruendo, y del montaje epiléptico. Intentaría ir más allá. Pero eso es culpa mía, sólo mía. Porque yo antepongo la música a la liturgia y reglas cinematográficas, porque considero que a partir de la excelencia musical se puede cumplir lo otro. Pero, repito, es mi problema y mi error, seguramente. Lo siento. Aún así, no creo que Spielberg mismo, u otros, sean un ejemplo exagerado de los tiempos que corren y por ello Williams, que no sale de su regazo, no debería sufrir tanto este problema. Que tiene libertad absoluta...
Esa perspectiva es tuya, porque creo (si no es asi corrígeme) que te importa mas la música cinematográfica como música en si misma que como vehículo (como lo es la fotografía) para hacer cine y contar historias. Y al final, como compositor cinematográfico te debes al montaje y a como este planificada la pelicula, y dentro de eso debes trabajar.
Es verdad que a Williams le pasa mucho menos que al resto, pero por ejemplo sufrió lo suyo en Rise of Skywalker con las reescrituras constantes y con como se uso la música en la película. El album es precioso, pero muchos de sus cortes no aparecen en la película, y son arreglos concertisticos grabados ex profeso.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Tiene que ver sobre todo por la manera de trabajar hoy en día. Un director puede estar retocando el montaje hasta el día antes del estreno. Antes, el compositor iba al a sesión de grabación con un montaje cerrado. Ahora ya no. Y si te cambian la duración y el ritmo de las secuencias cada dos por tres, no hay genio que se permita florituras. Por eso el éxito, entre los directores, de las BSO de "diseño de sonido": son muy fáciles de editar a posteriori.
Nadie nota si faltan uno o dos compases.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Habría que discutirlo largo y tendido, porque hay muchos matices, pero sí, estoy totalmente de acuerdo con vosotros y entiendo perfectamente la idea.
En realidad, no me gustaría plantearlo como una confrontación entre la música “en sí misma” y la narrativa cinematográfica. Que es lo que probablemente he hecho antes con mis palabras al ser tan taxativo. Mi ideal es precisamente cuando ambos planos confluyen de manera orgánica: cuando la música sirve a la película, al montaje, a los personajes y a la emoción de la escena, pero al mismo tiempo conserva una necesidad musical interna, una arquitectura y una respiración propias. El arte total, que diría Wagner.
Quizá donde me siento menos satisfecho es cuando uno de los dos planos aplasta al otro. Y en los últimos años siento que la música queda reducida en demasiadas ocasiones a pura funcionalidad, casi como un recurso técnico más. Para mí, lo grande de Williams, cuando está en estado de gracia, es que rara vez siento esa separación. La música no está “encima” de la película, ni simplemente “debajo”: parece formar parte de su propia sustancia dramática. Ay mi querido ET.
Es verdad que mi deriva natural hacia la música como experiencia autónoma siempre está ahí, eso no lo niego. Y quizá antes lo he expresado de forma demasiado taxativa, demasiado pasional y bruto. Lo que quería decir es que, en mi sensibilidad personal, ese ideal de integración suele nacer desde la propia excelencia musical. Es decir, que una música verdaderamente rica, orgánica y necesaria puede encontrar de manera natural su lugar en la narrativa cinematográfica, sin tener que empobrecerse para ser funcional.
Por eso corro el riesgo de que anteponer la exigencia musical como yo suelo hacer, pueda implicar un riesgo de cierta disociación de su función cinematográfica.
Estamos de acuerdo. Pero ocurre que antes se dejaba espacio para que los compositores se expresasen y narrasen, o dicho de otro modo, para que pudiesen ser tan cineastas como los propios directores. La música se entendía como parte orgánica de la construcción de la película, y no como un añadido posterior. Por lo tanto, tenía su lugar en la dramaturgia y la narrativa, y el compositor podía explayarse agusto. Hoy en día, en muchos casos, ya no es así, y lo que se pide de los compositores cada vez es más cercano, en muchos casos, al diseño sonoro.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Yo creo que es por lo de los temas, generalmente, mucha gente quiere temas reconocibles y mucho mas faciles (McCreary en este respecto por ejemplo, tiene muchos mas defensores) que como los suele componer Desplat (que no es tampoco cierto, eh, Rise of the Guardians tiene un tema reconocible desde el principio y varios temas en la partitura reconocibles), u por ejemplo, Valerian, todo el mundo le chifla Pearls on Mul, pero el resto del score le echa para atras.
Pues al final John Williams si que dirigió a la orquesta en las sesiones de grabación de Disclosure Day, (sentado, eso si).
DISCLOSURE DAY (2026)
Music Composed and Conducted by John Williams
RELEASE DATE
Film: June 12, 2026
Music: TBA
Soundtrack Labels: Backlot Music / Mondo Music
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
En la década de los 80 y de manera habitual. Por problemas de espalda. Y se murió con 81 años.
(San Juan Williams, patrón de los barbudos calvos, o algo así.)
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Acaba de saltarme una novedad de John Williams cortesía de Naxos.
"John Williams and The President's Own". Doble CD de un concierto de 2003, incluyendo presentaciones/explicaciones de las piezas a la audiencia por parte de Williams.
Lo novedoso no es el tracklist, pocas sorpresas aunque alguna hay. Lo interesante es que tocan arreglos para banda, no para orquesta. Es decir, percusión, metales y vientos. Y ya.
Muy buen sonido y tremendamente interesante el giro que toman piezas archiconocidas en cuanto le quitas las cuerdas.
En prelanzamiento. De momento se puede escuchar en streaming el Tema de Star Wars y Liberty Fanfare.
Sobre Disclosure Day.
Interpretado por la filarmónica de los ángeles.
Shawn Murphy ha sido el ingeniero de sonido del score. Los Angeles Film Chorale también ha participado en las sesiones de grabación.
Dos aseveraciones iniciales han resultado no ser ciertas: Que John Williams no dirigiría la orquesta, y que no usaría orquestadores en este trabajo.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Por Dios, mi medico de cabecera tiene mejor caligrafia que John Williams:
![]()
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
La ultima BSo de John Williams que probablemente componga si no sale en CD fisico indica que la industria discografica en fisico esta muerta.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Con cierto retraso, Scream 7.
Esta ha tardado, es impeniablemente ridiculo que Paramount Music dejase apartada la partitura de Marco Beltrami en su regreso a la saga, al parecer, se priorizaron los singles mas que la propia partitura, se hizo derrogar, pero Lakeshore Records cogio la caña y edito la partitura a finales de este mes de Mayo.
Tras las partituras de Brian Tyler en la saga -he visto que la opinion de ambos scores esta muy dividida-, Kevin Williamson tenia claro que una peli de Scream sin Beltrami no tenia sentido y se trajo al compositor para esta septima entrega. Hay que recordar que Beltrami en Scream 3 y Scream 4, puede que no estuviera al nivel que supuso las dos primeras entregas, pero resolvia la papeleta con profesionalidad y buen hacer dentro del genero, especialmente en Scream 4. Bien, comente ya en su hilo lo que opino de esta septima, ni tan mala como se ha vendido, pero tampoco es comeback mas brillante y de Beltrami, pues bien, creo que el tipo no ha perdido su buen hacer -incluso si el film que nos ocupa no sea impecable- es mas creo que Beltrami vuelve a demostrar porque es el unico u mas bien, el mas indicado para musicalizar esta saga.
De nuevo, Beltrami saca pecho en su construccion de secuencias de terror y suspense -la primera escena goza de una de las piezas mas intensas de la partitura- y denuevo, su dramaturgia, recupera en todo su esplendor el tema de Sidney (aqui llamado Mrs. Evans' Lament) en un goticismo y fuerza dramatica que no veia desde Scream 3, con sus variaciones y texturas (esa electronica noventera es deliciosa, le da al film ese toque de los 90s) y sus habituales manerismos dentro del genero, la convierten en una partitura muy rescatable y oficiosa del compositor, que sigue estando en buena forma en el genero.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.