La copia de Tribanda está bien. No presenta ningún problema de entrelazado y, aunque anda un poquito justa de definición y un poco dura de contraste, se ve muy bien.

El problema de Simón del desierto ha sido siempre su anómala duración y su final abrupto. No le voy a decir que se pueda comparar a Une partie de campagne, de Renoir, pero se ve con mucho gusto y Silvia Pinal, virginal Viridiana, resulta un Satanás de lo más tentador.

Al parecer la historia fue concebida por Buñuel y Lorca en la época de la Residencia de Estudiantes, a partir de la anécdota de San Simeón el Estilita, que allá por el siglo V inventó el cilicio y se pasó 37 años subido a una columna en mitad del desierto de Siria. Una de las imágenes que les subyugaba y que Buñuel no se atrevió a rodar cuarenta años después es la de las heces del santo varón acumuladas alrededor de la columna, que habrían convertido ésta en una especie de gran cirio escatológico.