
Iniciado por
Jane Olsen
Pero es que ya hubo una gran música de cine en los años 20, cuando las películas eran...¡mudas! La prueba la tienes en el -en mi opinión- maravilloso score de Gottfried Huppertz para Metrópolis. Problema... pues que la música de estas películas, como ocurrió con muchas de las películas mismas, no se ha conservado, y sólo muy recientemente se ha empezado a investigar y a recuperar. Caso de, por ejemplo, Metrópolis que ya citaba, Los Nibelungos o la restauración parcial de la BSO de Nosferatu. Llegas a los 30, cuando las películas eran sonoras y comenzó el cine musical, y se da el curioso caso de que muchas películas de entonces... no tenían música, sobre todo los talkies (esas cintas de transición del mudo al sonoro). Muchas de las primeras cintas de terror de la Universal, las comedias de los Hermanos Marx (números musicales al margen), o las películas de Tarzán (son los títulos que me vienen a la cabeza), no tenían más música que la de los créditos iniciales o finales, o cuando algún personaje cantaba, tocaba algún instrumento o entraba en una sala de concierto.
El otro día, por ejemplo, me dio por ver el Drácula de Philip Glass. Y no puedo decir que la música en sí me pareciera mal, pero sí que me pareció un pegote. No me pareció mejorara sustancialmente la cinta de Browning, que, dicho sea de paso, a pesar de su carácter mítico es bastante irregular. Si Drácula hubiera sido una película muda, con rótulos y sin diálogos, hubiera sido otra cosa.
Sin duda, los años 50 son años de oro para la música cinematográfica. Pero es que también fueron grandes años para el cine, con películas que como ya apuntaba Mad Dog, aspiraban a la grandeza y el colosalismo. La bonanza económica, la recuperación tras la guerra, y el hecho de que el cine empezaba a tener que competir con la televisión, propiciaron la aparición de películas fastuosas, que buscaban su inspiración en temas épicos y grandiosos, y lo contaban con innovaciones como el color, el formato Scope y otros formatos panorámicos (como el Cinerama), y hasta el 3-D. Y por supuesto, esas películas necesitaban bandas sonoras igualmente dramáticas y grandiosas, los Rózsa, los Tiomkin, los Hermann...