Bueno, siempre puede pasar de todo. Los vinilos también se pueden rajar, romper en pedacitos o quedarse al sol hasta doblarse y deformarse por completo (casos reales que me han sucedido, los tres). En cambio, con los cedés yo también soy cuidadoso. Tienes razón, no contaba con que, para la mayoría de las personas, la manera correcta de sacar un CD (o un DVD) de su caja es meter los dedos por debajo y hacer palanca, y en algunos casos (a juzgar por el estado de sus superficies) después de haberse hurgado la nariz a conciencia. Mi hermano solía decir que los cedés los tenían que haber fabricado con una carcasa plástica protectora, al estilo de los disquetes "floppy", y quizá tuviese razón.




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