La verdad es que es muy complejo, ya que hay muchos factores que intervienen a la hora de poder establecer una comparación bién contrastada.
El equipo en el que se vaya a realizar la escucha (no se puede confirmar que suena mejor uno que otro si, por ejemplo, tienes un reproductor de cd de alta gama vs. un tocadiscos de gama económica) debe ser equitativo, ya que, pese a que hoy día (afortunadamente) disponemos de mucha opciones (sin tener que efectuar un desembolso desorbitado como hace veinte/treinta años) para escuchar nuestros discos favoritos con buena calidad de sonido (llámense Pro-Ject, Rega, Denon, Marantz, Nad, etc..), pese a que obviamente (por lo general) a mayor precio mejor construcción, mejores conversores, y mayor durabilidad.
Particularmente en el caso de un (buen) tocadiscos, hay muchos más factores que hay que tener en cuenta, particularmente la sinergia del plato con el brazo de lectura, aguja (cada cápsula tiene una configuración específica en la que se deben ajustar el contrapeso del brazo, la inclinación, etc...), amplificador/pre-amplificador, cableado, estabilidad del tocadiscos y su colocación óptima, ya que pese a la toma de tierra, puede interferir con otros electrodomésticos y producir molestos zumbidos, etc..., mientras que el reproductor de cd sólo requiere conectar a un amplificador (o un dac).
Lo último es el soporte de escucha, o sea, los cd's o vinilos que vamos a escuchar.
Aquí es donde viene la polémica , la culpa de la cuál, en mi opinión, hay que achacar a la propia indústria discográfica (que es la que realmente mueve los hilos)
Fue la propia indústria, quien a mediados/finales de los años 70, con la crisis del petróleo, empezó a usar un vinilo de muy mala calidad, sumado a un abaratamiento en el proceso de edición:
- carpetas sin apenas rigidez + fundas de plástico o papel = discos alabeados, sucios (cargados de estática + restos del papel), que acaban rallándose al sacarlos/guardarlos de las fundas
- cargar demasido la duración óptima (unos veinte minutos por cara), que reduce la calidad de sonido e incluso llegó a provocar más de un estrago en los (económicos) tocadiscos de la época (por ejemplo, en momentos en los que en discos como el Tubular Bells, de Mike Oldfield, había un pasaje calmado en el que de golpe se producía un cambio brusco de rángo dinámico la aguja salía, literalmente, disparada....)
Como resultado, cada vez había en las tiendas más devoluciones que compras (claro que comparado con el pésimo estado actual...), de modo que cuando en los albores de los años 80 (tras casi una década de experimentación) se presentó el formato de cd.
En pocos años, se produjo una auténtica revolución y para finales de los 80 y principios de los 90, los cd's dominaron la tierra (pese a lo que se suele decir, el vinilo siempre permaneció, aunque generalmente en sellos independientes a la indústria, que aquí sólo se encontraba en tiendas especializadas que contaban con sección de importación.
Y llegamos a la actualidad, en la que el mp3 infecta a la indústria (compuesta ahora por individuos cuya pasión no es la música sino el dinero) y con la brutal bajada (de ventas y internet) deciden comprimir el rango dinámico:" ...para que suene igual que itunes"
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Mientras tanto, las ventas del vinilo empiezan a subir y el formato empieza a ser admirado/(re)descubierto incluso por los más jovenes.
Así que la indústria, como quiere parte del pastel que ahora está disfrutando el sector de los sellos independientes, que nunca renunciaron al formato, empieza a explotar la situación con su habitual... ejem!... coherencia.
Y es que si bién hay muchos sellos que realizan un soberbio trabajo, eligiendo títulos y ofreciéndo a los fans ediciones cuidadas (buen prensaje, calidad del vinilo, ediciones en color, buenos másters, etc...), pero abundan más de lo que creemos ESTAFAS, en las que el susodicho máster para la edición en vinilo es un.... cd
En fin, resumiendo, si el oyente tiene paciencia (limpiar los discos, cuidar la aguja, darle la vuelta al disco, etc...) estará satisfecho con el vinilo.
Si se es impaciente el cd es práctico, duradero y no requiere tanta atención.
Pero en cuanto a la calidad del sonido... es prácticamente imposible SENTENCIAR la superioridad de uno o el otro formato, ya que aunque comparemos el mismo disco en cd o vinilo, todos éstos factores han de ser tenidos en cuenta (que prensaje, que edición, que (re)masterización, procedencia del máster, etc....)
Resumen : en mi caso, vinilo generalmente para lo que no se encuentra en cd o cuya edición en cd ha sido megacomprimida, para música orquestal (clásica o bandas sonoras) cd. Para el resto, depende (mucho, desafortunadamente) con el precio y el momento.
PD: Hay excelentes grabaciones en ambos formatos, a fuerza de prueba/error acabamos conociendo a los sellos discográficos honestos y a los tunantes.
Asimismo, podemos encontrar cajas de varios cd's de cualquier género musical a precios irrisorios (impensable hace diez años...)
Aunque no disponemos de la increíble cantidad de vinilos de segunda mano que hay en los EE.UU., siempre hay tiendas en las que se pueden encontrar joyitas de segunda mano a precios razonables, lo cuál permite a los más jóvenes que tengan acceso a discos soberbios y puedan comprobar de primera mano que la música en formato físico SUENA mejor que un anónimo mp3, y, quizás, empiecen a apreciar, como nosotros en su día, la satisfacción que produce admirar tu colección de discos, los recuerdos que van asociados a un momento de tu vida, y ponerte a escuchar un buen disco en el equipo...
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