Lo malo es que la gran mayoría de remasterizaciones, suelen abusar de la compresión.

Desde las reediciones de los Rolling Stones de Universal en 2009 (consiguiendo que las ediciones originales en cd de los años 80 suene a gloria), pasando por el catálogo de remasterizaciones a cargo de Rudy Van Gelder del catálogo de Blue Note (por otar parte excelente) o el trabajo del ingeniero Erick Labson (tanto en bandas sonoras como en reediciones de Impulse o Verve), aunque con excepciones, suelen tener un brillo excesivo, con ocasionales picos de distorsión y desnaturalización del sonido de algunos de los instrumentos, lo que provoca fatiga auditiva, llegando hasta la clásica: las últimas remasterizaciones de sellos como Decca, Deutsche Grammophon, EMI o algún caso puntual en grabaciones relativamente recientes de sellos como Harmonia Mundi, por lo general ya no son lo que eran), en la que, aunque en un porcentaje mucho menor, también se han dado casos de compresión, llegando a producirse falsas coloraciones en el tono de algunos instrumentos, distorsión o una extraña imagen acústica, todo ello, obviamente en menor grado que en grabaciones contemporáneas de música pop de mayor proyección comercial, donde se abusa (y se sigue abusando) de una compresión simplemente aberrante (abundan ediciones con un rango dinámico inferior al 7, siendo el 9 el mínimo aceptable del que un técnico con experiencia pueda obtener un resultado aceptable).

Afortunadamente sí hay buenas reediciones: el catálogo de los Kinks en las ediciones en doble digipak de Universal/Sanctuary, las reediciones de Universal de Frank Zappa (la mayoría suenan mejor que nunca), los digipaks de los primeros álbumes de Black Sabbath, las reediciones de Cande Mute, las reediciones de King Crimson, la mayoría de reediciones de hace unos años de programas dobles que lanzó Impulse hace unos años..., hasta no siendo óptimas, las últimas de Queen suenan infinitamente mejor que las horrosas reediciones de 1993-1994.

No significa esto, que en todos los equipos se perciba igual, ya que dependiendo de este, pueden atenuarse o magnificarse estas asperezas.

Yo mismo, he comprobado en no pocas ocasiones y pese a ser en su momento un defensor de las remasterizaciones per se, como si bien en ocasiones se han conseguido grandes resultados (derivadas del uso de un nuevo máster, que en su momento no se usó o para lo que utilizaron copias de segunda o tercera generación), en otras el sonido es peor que las (supuestamente) flojas ediciones de los origenes del formato cd (para el que solian hacer lo que se llama flat transfers, es decir transferencias directas de los másters tal y como se mezclaron, sin añadir ecualizaciones ni elementos intrusivos, algo que está, afortunadamente, de actualidad en muchos relanzamientos para el mercado japonés, cuyas ventas en occidente estan provocando que su catálogo siga creciendo a ritmo lento, pero seguro).

El caso es que, pese a la fuente que usan, sus respectivas ediciones en vinilo cuentan con mayor rango dinámico, resultando un sonido menos agresivo y comprimido.

Afortunadamente, sellos como Mobile Fidelity, Audio Fidelity o Analogue Productions, entre otros, no entran en juegos comerciales, dotando a sus ediciones de una gran calidad, sin retoques, tal y como fueron realizadas para su escucha.

Esperemos que las quejas de los sufridos aficionados consigan acabar con esta absurda tendencia, que no está haciendo más que perjudicar a la propia indústria musical, provocando el hastío de un gran número de melómanos que deciden tirar la toalla, ya cansados de que se les tome por conejillos de indias (como más de algún músico ya se ha dado cuenta, que se lo digan a Steven Wilson, que se ha ganado el respeto de grupos como King Crimson, Jethro Tull o Roxy Music).


Saludos.